Entre libros y pérdidas 

El duelo en estudiantes es un proceso emocional complejo que no solo afecta el estado emocional, sino también en el rendimiento académico, la motivación y las relaciones interpersonales

Por: Xochitl Guadalupe Rodriguez Ortiz 

El duelo es un proceso emocional que atraviesan las personas ante la pérdida de alguien significativo. En el contexto universitario, esta experiencia puede impactar de manera profunda el rendimiento académico, la estabilidad emocional y las relaciones interpersonales de los estudiantes. Comprender cuáles son los retos que enfrentan durante el proceso permite dimensionar la importancia del acompañamiento psicológico dentro de las instituciones educativas. 

Platicamos con la psicóloga Ludivina Margarita Macías Silva, ella es especialista en tanatología y atención en crisis con 20 años de experiencia en el ámbito universitario. Actualmente se encuentra estudiando atención geriátrica. 

La maestra explica que el duelo en estudiantes no solo implica tristeza por una muerte, sino que se puede derivar de múltiples pérdidas y circunstancias personales que influyen directamente en la manera en que cada joven enfrenta el proceso. 

Emociones más frecuentes en el duelo 

Ludi nos habla de los procesos a los que se enfrenta una persona, desde el trabajo que ella realiza en el área de primeros contactos,donde atiende a jóvenes con diferentes diagnósticos: 

Yo te puedo hablar de un panorama amplio de emociones que puede ser desde la tristeza, posiblemente el coraje, la culpa, el remordimiento, el miedo, y posiblemente otras, pero esas son las principales. 

Esos son algunos de los sentimientos que forman parte de un proceso natural ante la pérdida de un ser querido o familiar; sin embargo ella también nos habla sobre aspectos que influyen a que estos se intensifiquen: 

Las emociones incrementan cuando previamente las personas han tenido otros duelos, tienen otros diagnósticos, están pasando por alguna situación relacionada con su pareja, problemas académicos, problemas económicos.

¿Cuánto tiempo dura este proceso? 

Si bien no todas las personas viven el duelo de la misma manera ni bajo las mismas circunstancias. Por ello, más que buscar un plazo fijo, es importante comprender cuáles son los factores que influyen en el proceso y como cada individuo lo afronta según su contexto. 

Establecer un tiempo exacto para el duelo es complejo y podría resultar estigmatizante. La duración depende del contexto, hay personas que nos sorprenden que tienen una capacidad de resiliencia, una inteligencia emocional, y una capacidad de afrontamiento tan valiosa. 

En casos donde la pérdida fue anticipada, como una enfermedad prolongada, con un proceso bien trabajado, el proceso de duelo puede oscilar entre tres y seis meses, e incluso podría extenderse hasta nueve meses. 

Pero si hablamos de un duelo complicado, que son situaciones relacionadas con muertes repentinas, como los accidentes, homicidios, suicidio, un desastre natural, cosas de esa magnitud, el tiempo puede incrementarse entre nueve meses, un año o incluso hasta dos años. 

El significado de acompañar en el proceso 

Para comprender esto es importante reconocer que no se trata únicamente de brindar apoyo momentáneo, sino de ofrecer una presencia consciente y empática durante una etapa emocionalmente compleja. Desde su experiencia profesional, la psicóloga explica que el acompañamiento implica respeto por los tiempos de cada persona en base al impacto que la pérdida genera en su vida. 

Ayudar a una persona en duelo no significa apresurar su recuperación, sino acompañarla desde la validación emocional y la escucha activa. El trabajo que realiza como psicóloga consiste en permitir que todas las emociones sean expresadas sin minimizarlas y en brindar herramientas para que trabajen sus procesos de duelo desde casa. 

En el ámbito universitario, este acompañamiento también puede incluir la gestión con autoridades académicas cuando el duelo afecta el desempeño escolar, reconociendo que el dolor no depende necesariamente del lazo directo con la gente, sino el vínculo afectivo que existía con esa persona. 

Duelo individual y rasgos evitativos 

La psicóloga aborda el duelo desde una perspectiva individual, especialmente en aquellos casos donde existen rasgos evitativos. También explica que cada persona procesa el dolor de forma distinta, y que la tendencia a evitar hablar sobre lo ocurrido se ha convertido en una forma particular de afrontar el duelo. 

No quieren hablar del duelo, para ellos es como decir; No lo hablo, no pasó, no lo siento. Y ellos piensan que de esa manera se trabaja el duelo, pero desde la práctica está demostrado que no. 

Entre más se hable del duelo, entre más se hable del proceso que vivieron, de la situación, de la dinámica en la que se le dio la muerte, o la separación, o la pérdida, más se trabaja, más la persona lo interioriza. 

El acompañamiento no se impone, se ofrece respetando los tiempos y decisiones de cada estudiante. A nadie se lo obliga, pero sí se trata como de convencer que se den cuenta que es un proceso, que no les va a llevar mucho tiempo. 

¿Todos necesitan terapia? 

Al hablar sobre la necesidad de acudir a terapia durante un proceso de duelo, la maestra aclara que no todas las personas requieren el mismo tipo de apoyo profesional. 

No necesariamente ocupan terapia, porque el duelo es un proceso al que medianamente nos vamos a ir adaptando, pero en muchos casos las personas sí requieren acompañamiento. O sea que se entienda que no porque alguien se me murió o porque tengo un duelo automáticamente ocupó terapia. 

Eso no es una regla, pero sí hay situaciones adversas que acompañan a la persona o al duelo, probablemente sí requieren algún tipo de acompañamiento, casos como accidentes, suicidios, etc. 

Hablar de duelo en el entorno universitario no es un tema menor ni circunstancial: es reconocer que detrás de cada estudiante hay una historia, vínculos afectivos y pérdidas que pueden transformar por completo su manera de vivir la escuela y la vida misma.

Ludi señala personalmente yo no hablo de superar el duelo, sino de aprender a aceptarlo y adaptarse a una nueva forma de vida 

El verdadero reto para las instituciones no solo es ofrecer atención psicológica, sino construir espacios donde el dolor sea validado, escuchado y acompañado con sensibilidad. Solo así los estudiantes podrán enfrentar sus pérdidas sin sentirse solos, incomprendidos o presionados a sanar algo antes de estar preparados.

Volver arriba