La maestra Ana Cecilia nos habla sobre la experiencia del ser docente en una disciplina
Por: Carlos Hernández de la Cruz
El taekwondo es un deporte marcial donde se aprovecha todas las capacidades físicas. Se puede traducir como el camino del pie y del puño. Su origen se remonta a Corea hace más de 2,000 años. Fue organizado oficialmente en 1950 y en el 2000 se convirtió en deporte olímpico oficial en Sídney
¿Cómo empezó a practicar el taekwondo?
El taekwondo yo lo inicié a la edad de 15 años. Inicié porque mi papá tuvo la iniciativa de inscribirme. Yo era una persona que era tímida en la escuela, de repente, en la adolescencia se da mucho que te hacen bullying, que te que te molestan y yo siempre era muy reservada, muy tímida.
Entonces, mi papá con esa idea que muchos papás tienen de decir, “Bueno, voy a meterla a un deporte como el taekwondo para que sea más segura, para que sea más fuerte para que se sienta más tranquila.” fue así como un día mi papá llegó y me dijo: ¿Sabes qué?, arréglate, ponte un pants, una playera porque te voy a llevar a practicar taekwondo.
Y quiero pensar que también estuvo en torneos, ¿qué pasaba por su mente cuando iba a torneos?
Los torneos es justamente una de las cosas que te hacen crecer como persona, porque ahí es donde pones a prueba muchas cosas, ahí es donde te haces más seguro, más fuerte, donde decides hacer las cosas y te das cuenta que puedes hacerla, que tienes la valentía y ahí es donde realmente siento yo como maestra que los alumnos logran dar un gran paso.
¿Y qué significa el taekwondo para usted?
Siempre tuve habilidades motrices para el taekwondo: flexibilidad, fuerza, estatura, siempre eso cuenta mucho, pero más que nada es el practicar un arte marcial te cambia la vida porque te inculca muchos valores, y valores que no solamente pones en práctica en tu escuela, sino llevas por toda la vida. Por esto es que me gusta y recomiendo mucho el taekwondo porque te da muchos valores y de verdad se lleva una vida diferente cuando eres practicante.
¿Cuál ha sido su mayor reto hasta la actualidad?
Mira, en algún momento a lo mejor como todos como atleta fue a lo mejor ganar un gran premio, ¿no? Pero en algún momento te das cuenta que pues eso no es lo único que se gana, se ganan muchas cosas más.
Ahorita como maestra mi gran reto es lograr que algunos de mis alumnos tengan grandes logros en cuanto a competencias, por ejemplo, medallas nacionales, internacionales. Esa sería una de las más grandes, pero también lograr que en todos mis alumnos siempre quede algo marcado en sus vidas de que practican taekwondo.
¿Cómo logró el título de maestra?
El taekwondo, te prepara desde que inicias como cinta blanca, ya te estás preparando. Desde ahí empiezas a aprender, empiezas a agarrar habilidades. El llegar a una cinta negra es una graduación. Cuando tú te gradúas como cinta negra, tú decides hacia dónde quieres dirigirte. Si puede ser maestro, puede ser atleta de alto rendimiento o puede ser referee o todo lo que tenga que ver con el taekwondo. a mí me gustó la parte de enseñar, todo lo que aprendí, todo lo que me enseñaron. Es primero llegar, graduarte y no nomás es graduarte, es constantemente capacitarte para saber enseñar.
¿Y cómo pudo decidir el ser maestra?
Al principio solamente como adolescente, solamente pensé en practicarlo y en competir, después tuve que dejar el taekwondo por varias razones personales. Lo dejé por varios años, pero en algún momento mi hija inició la práctica del taekwondo y al verla ella volvió a surgir la necesidad, la emoción y todo de volver a practicar.
Comencé a practicar de nuevo y pues de ahí fue surgiendo ya la idea. Como yo ya no podía competir igual que antes, entonces empezó la idea de ahora enseñarlo.
¿Cómo fueron sus primeros exámenes?
Siempre me he considerado soy una persona muy perfeccionista. Siempre me he exigido mucho en cuanto a mi persona. (…) siempre presenté exámenes con excelencia.
En muchas ocasiones en el taekwondo se da que si presentas un examen con excelencia se te avanzan dos grados. En la mayoría de mis exámenes se me avanzó dos grados porque al ser una persona perfeccionista te exiges mucho, siempre me gustó hacer las cosas bien, siempre me gustaba practicar de más.
Siempre presenté, desde mi punto de vista, buenos exámenes.
La historia de la maestra Ana Cecilia demuestra que el taekwondo no solo entrena el cuerpo, sino que transforma el carácter. Lo que inició como una herramienta para superar la timidez, se convirtió en una vocación de vida.
Hoy, su mayor éxito no son las medallas propias, sino la disciplina y los valores que hereda a sus alumnos, probando que el verdadero camino del arte marcial empieza en el dojang y perdura para siempre.
